La primera revisión del calendario de torneos dejó más que correcciones de fechas: obligó a los clubes a repensar la logística de los viajes y la rotación de sus planteles juveniles. En la liga de vóley de Entre Ríos, por ejemplo, el ajuste del fixture permitió que las divisiones formativas jugaran los sábados por la mañana, algo que los dirigentes venían pidiendo desde hacía dos temporadas. El cambio no fue cosmético. Al mover los partidos de las categorías menores a horarios más tempranos, los clubes redujeron costos de traslado y los chicos dejaron de perder el día entero entre viaje y espera. Lo mismo ocurrió con el básquet de la Asociación de Paraná, donde la revisión inicial del reglamento de pases terminó destrabando la habilitación de tres jugadores que habían quedado sin club por un error administrativo. La lección de esta primera revisión es simple: cuando se ajusta un calendario o un reglamento, los efectos se notan primero en las categorías formativas, que son las que menos margen de error tienen. Por eso, la próxima revisión ya no será solo de fechas, sino de cómo se distribuyen las sedes y los árbitros en los polideportivos municipales. Si querés seguir el tema, pasate por la sección de notas de la redacción o escribinos a nuestro contacto.